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Educación Especial
Inclusión educativa
Nuevas formas de exclusión

Colección Ensayos y Experiencias, Ediciones Novedades Educativas, Buenos Aires, 2003.
El concepto necesidades educativas especiales. ¿Un nuevo eufemismo educativo?

Pablo Daniel Vain



Algunas reflexiones sobre el contrato fundacional y el mandato social de la escuela especial.

Marhild Liliana Cortese y Marcela Ferrari



Múltiples dimensiones de la educación especial.

Marta Sipes



Nuevas formas de exclusión.

Norma Filidoro



Puesta en escena: la diferencia y la educación epecial.
Volver la mirada hacia uno mismo
.

María Elizabeth Guglielmino, Gilda Mariel Valente y Adriana Mendes Rosa



Educación superior y alumnos universitarios con discapacidad.

Beatriz M. Celada



Competencias del docente de educación especial ante las nuevas concepciones de la relación educación - trabajo.

Mónica E. Castilla



Influencia de la reconceptualización de retardo mental, en el componente cognitivo de las actitudes de los docentes ante la discapacidad.

Benito Rafael Parés



La resiliencia como horizonte de expectativa de la educación especial.

María J. Amadeo



Inclusión educativa o exclusión social.

Paula Tresols



Ayer y hoy. La memoria y el porvenir.

Marta Sipes


Introducción

Esas líneas en las yemas de los dedos con formas de laberintos y espirales, que forman dibujos enigmáticos y únicos, sellos de lo singular, señas que pueden representar lo irrepetible de cada sujeto, son las mismas que se han utilizado para autentificar, identificar y controlar la circulación y los intercambios de las personas y las poblaciones. La huella digital bien puede expresar entonces las tensiones entre distintas concepciones de lo humano y lo social que, inscriptas en las relaciones de poder y de saber, definen el tratamiento de la singularidad y la gestión político - técnica de los grupos humanos.
La tendencia a moldear los cuerpos y subjetividades y así reducir lo imprevisible propio de lo humano ha sido y es una constante de la historia social. La educación especial, objeto de las reflexiones de esta publicación, se inscribe en esa historia de nuestras sociedades, en la historia de la educación.
El primer director de la Unesco, en los años cuarenta del vertiginoso siglo veinte, Julián Huxley, biólogo y genetista, hermano de Aldous, el autor de la famosa novela Un mundo feliz, se declaraba un ferviente partidario de la eugenesia, esa ciencia que postula el mejoramiento de la raza humana a través de un control de las características de los individuos, una doctrina que durante decenas de años contó con el entusiasta apoyo de gran parte de la comunidad científica de la época -y que en la actualidad tiene un resurgimiento en las intensas e inquietantes polémicas sobre la biotecnología-. En esos mismos años, la Alemania nazi, basada en principios cercanos a la eugenesia, iniciaba los crímenes de enfermos mentales que continuaría -en un desplazamiento sistemático como en el famoso poema de Brecht- hacia otras personas portadoras de enfermedades y diferencias, hasta terminar en el genocidio que cambió el alma de la humanidad y dejó su impronta nombrando al siglo del progreso con un nombre sin duda menos esperanzado: el siglo de las cámaras de gas y los campos de concentración. Aun cuando el biólogo Huxley dedicó sus esfuerzos a diferenciar sus teorizaciones e investigaciones de las barbaridades de los nazis, esta referencia puede describir el clima científico que reinaba en la Europa de entre-guerras, y de algún modo nos advierte, hoy, que lo que está en juego en estas reflexiones no se limita exclusivamente a cuestiones de política educativa o estrategias pedagógicas.
Dos preguntas, que van a atravesar el conjunto de los escritos, arroja al ruedo de la discusión Pablo Vain, coordinador de esta edición. ¿Es posible la atención a la diversidad en un mundo signado por la exclusión social? ¿Es factible promover, desde nuestras actuales instituciones educativas, una educación para la diversidad? Dos preguntas que apuntan al corazón de las cuestiones sociales e institucionales de hoy e intentan despejar el campo de las retóricas vacías y nos acercan a la realidad, señalando los máximos riesgos y las mayores responsabilidades: desterrar las prácticas desubjetivantes, resituar la problemática de la educación especial desde una perspectiva de reconstrucción integral del lazo social.
No es infrecuente que conceptualizaciones y legislaciones circulen por un carril que no sintoniza con lo que se produce en las instituciones sociales, no es tanto una cuestión de adelantarse o estar retrasado -términos muy caros en esta problemática-; de lo que se trataría es de elucidar cuánto, en ese desencuentro, encubre y sostiene una política destinada a la pura reproducción.
Los escritos se proponen desentrañar el funcionamiento de un campo, desequilibrar la comodidad de las nuevas palabras que llegaron con la buena intención de quedarse para cambiar las prácticas, esas mismas expresiones que pueden dejar de decir aquello por lo que fueron convocadas: instituir nuevas significaciones, y que, ante los nuevos problemas, corren el riesgo de operar en una suerte de "como si", sin develar las formas de exclusión que hacen aparición: el afuera del adentro.
Una forma de hacer las cosas, por ejemplo educar, no es más que eso, una convención situada en un determinado contexto histórico y por tanto pasible de ser pensada y transformada. Una huella no es un destino, sino una condición relacionada con la identidad; una especificidad no es un límite, sino una cualidad que requiere del encuentro con lo diverso, pero bajo determinadas condiciones que favorezcan su desarrollo.




Daniel Korinfeld











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